La filosofía de ésta técnica terapéutica tiene su origen en las tradiciones orientales relacionadas con el budismo (representadas principalmente por la meditación). Mindfulness hace referencia a la “conciencia plena”. Mediante el mindulness se pretende conseguir que la persona se funda con la actividad que realiza y con el espacio donde se encuentra. Hay algunos ejemplos cotidianos que nos pueden ayudar a comprender esta experiencia, cómo una primera clase de conducción, probar el plato recomendado de algún restaurante, tocar un instrumento. Momentos en los que uno se encuentra plenamente inmerso en lo que realiza.

La presencia del Mindfulness en la terapia psicológica puede ser variable, pudiendo representar una técnica más en el proceso o siendo el núcleo de la terapia. A partir de la década del año 2000, se han incrementado las publicaciones científicas que prueban su eficacia. Por ello, cada vez son más los profesionales de la salud mental que deciden aplicarla en terapia.

Especialmente, tiene una gran influencia positiva en los trastornos del estado de ánimo, tales como la depresión o la ansiedad y también en los trastornos psicosomáticos. Pero, ¿en qué consiste el Mindfulness?, ¿cómo se utiliza en psicoterapia?

Uno de los objetivos principales del Mindfulness es aprender a manejar los propios pensamientos y la reacción hacia ellos. Para logarlo, es necesario fomentar una actitud atenta y abierta. Los principios básicos son poder trabajar la atención (para una mayor autorregulación), el presente (focalizarse en el momento actual) y la aceptación (aprender no juzgar).

La terapia se centra especialmente en que la persona sea capaz de no reaccionar ante la experiencia interna (vivida de manera negativa), y pueda observar sensaciones, sentimientos y pensamientos, actuar de manera consciente, describir, poner palabras a sus vivencias y a no juzgar su experiencia, no interpretarla.

El Mindfulness es un entrenamiento cognitivo que ha mostrado cambios neuropsicológicos estructurales con tan sólo 8 semanas de práctica terapéutica (fenómeno más conocido como neuroplasticidad).

En niños, puede aplicarse a partir de los 5-6 años. Los objetivos son los mismos que en la población adulta, aunque este “entrenamiento” se adapta a su edad. Por ejemplo, el tiempo de meditación es de unos 10 minutos (en adultos 45 min.). El mindfulness en los niños, también puede utilizarse para compensar la dispersión y la inquietud, ya que con la práctica, se adquiere una mayor autoregulación.  Si tienen interés en conocer más la aplicación práctica del Mindfulness en niños, les recomendamos el libro de Eline Snel (2010) “Tranquilos y atentos como una rana” (disponible en múltiples idiomas), indicado para niños entre los 5 y los 12 años. Este libro contiene un CD con meditaciones guiadas para niños, que se pueden realizarse en compañía de los padres.

El objetivo final del Mindfulness es que la persona pueda detectar signos de malestar, los acepte y desarrolle planes de acción frente a ellos.

Para más información pueden consultar el siguiente artículo http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1340.pdf

Dra. Vanessa Renau, PhD